Año 2008, Número 19 – In Memoriam

Año 2008, Número 19 – In Memoriam

Silvana Esther Pineda
(26 de abril de 1963, Lanús, Argentina – 14 de abril de 2007, Mar del Plata, Argentina)

 

Silvana comenzó su carrera en el año 1989 cuando llegó a Mar del Plata para incorporarse, como becaria, al Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), con lugar de trabajo en el Laboratorio de Fotografía. Un año antes se había graduado como Licenciada en Biología en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), sitio al que siempre recordaría con gran afecto. En el año 1991, tras un breve lapso durante el cual colaboró con el Laboratorio de Dinámica de Poblaciones, se incorporó al Proyecto Calamar donde dio sus primeros pasos en investigación. Allí, puso en marcha y desarrolló una nueva línea de trabajo, la biología pesquera de los calamares loligínidos, al tiempo que colaboraba con otras actividades del proyecto. En 1994 pasó a integrar el plantel del personal científico de la planta transitoria del INIDEP hasta que, en 1999, se incorporó a la planta permanente de la institución, cargo al que accedió mediante concurso de oposición y antecedentes. Ese mismo año comenzó a trabajar en su tesis doctoral, “Identificación, distribución y biología pesquera de los loligínidos Loligo sanpaulensis Brakoniecki, 1984 y Loligo gahi d’Orbigny, 1835 (Cephalopoda: Loliginidae) del Atlántico Sudoccidental”, que rendiría en la UNLP. Aunque no llegó a terminarla, sus avances fueron publicados como artículos científicos en revistas nacionales e internacionales. Entusiasta y comprometida con su trabajo, publicó seis artículos de investigación, colaboró en 56 Informes Técnicos Internos del INIDEP y participó en nueve campañas de investigación pesquera. También, realizó ocho comunicaciones en simposios y congresos y 26 cursos de perfeccionamiento.

Una combinación de frescura y vitalidad la definía. Siempre dispuesta a dar una mano, sensible y con gran sentido estético. Disfrutaba de su trabajo y, en los últimos tiempos, había recuperado su afición a la pintura, a la cual dedicaba parte de sus horas libres. Pero sus mayores esfuerzos siempre estuvieron dedicados a sus hijas, Eugenia y Lucía, quienes colmaron su vida de amor y felicidad.

Un soleado sábado del otoño de 2007 supimos que ya no volveríamos a verla, su recuerdo nos acompañará siempre.